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sábado, 12 de mayo de 2007

Senos


¡Pobre de la que no tiene mas que la sombra de los senos, el ciprés del nacimiento muerto !
Casi todos los senos son frígidos, pero si se llegan a conquistar senos enterados, el más allá del placer esta logrado. Esa es la suerte mayor de la vida, el hallazgo sumo y todo lo demás resulta pecaminoso y brutal...
Solo se sabe cómo habla la mujer cuando sus senos saben hablar.
Los senos son las dos grandes lágrimas que llora la belleza por ser tan efímera.Péndulos sin ritmo o movidos una vez como para no volverse a mover nunca, son presagios de la muerte acariciada.

Ramón Gómez De la Serna

miércoles, 9 de mayo de 2007

algunos fragmentos de H.Miller (3)


En la tumba que es ahora mi memoria la veo a ella, a la que amé más que a nadie, más que al mundo, más que a Dios, más que a mis propias carne y sangre. La veo pudrirse en ella, en esa sanguinolenta herida de amor, tan próxima a mí que no podría distinguirla de la propia tumba. La veo luchar para liberarse, para limpiarse del dolor del amor, y sumergirse más con cada forcejeo en la herida, atascada, ahogada, retorciéndose en la sangre. Veo la horrible expresión de sus ojos, la lastimosa agonía muda, la mirada del animal atrapado. La veo abrir las piernas para liberarse y cada orgasmo es un gemido de angustia. Oigo las paredes caer, derrumbarse sobre nosotros y la casa deshacerse en llamas. Oigo que nos llaman desde la calle, las órdenes de trabajar, las llamadas a las armas, pero estamos clavados al suelo y las ratas nos están devorando. La tumba y la matriz del amor nos sepultan, la noche nos llena las entrañas y las estrellas brillan sobre el negro lado sin fondo. Pierdo el recuerdo de las palabras, incluso de su nombre que pronuncié como un monomaníaco. Olvidé qué aspecto tenía, qué sensación producía, cómo olía, mientras penetraba cada vez más profundamente en la noche de la caverna insondable. La seguía hasta el agujero más profundo de su ser, hasta el osario de su alma, hasta el aliento que todavía no había expirado de sus labios. Busqué incansablemente a aquella cuyo nombre no estaba escrito en ninguna parte, penetré hasta el altar mismo y no encontré… nada. Me enrosqué en torno a esa concha de nada como una serpiente de anillos flameantes, me quedé inmóvil durante seis siglos sin respirar, mientras los acontecimientos del mundo se colaban y formaban en el fondo un viscoso lecho lleno de moco. Vi el Dragón agitarse y liberarse del dharma y del karma, vi a la nueva raza del hombre cociéndose en la yema del porvenir. Vi hasta el último signo y el último símbolo, pero no pude interpretar las expresiones de su rostro. Sólo pude ver sus ojos brillantes, enormes, luminosos, como senos carnosos, como si yo estuviera nadando por detrás de ellos con los efluvios eléctricos de su visión incandescente. (…) Así caminamos, dormimos y comimos juntos, los gemelos siameses a quienes Dios había juntado y a quienes sólo la muerte podría separar. Caminábamos con los pies para arriba y las manos cogidas. Ella se vestía casi exclusivamente de negro, salvo algunos parches purpúreos, de vez en cuando. No llevaba ropa interior, sólo un vestido de terciopelo negro saturado de perfume diabólico. Nos acostábamos al amanecer y nos levantábamos justo cuando estaba oscureciendo. Vivíamos en agujeros negros con las cortinas cerradas, comíamos en platos negros, leíamos libros negros. Por el agujero negro de nuestra vida nos asomábamos al agujero negro del mundo. El sol estaba oscurecido permanentemente, como para ayudarnos en nuestra continua lucha intestina. Nuestro sol era Marte, nuestra luna Saturno; vivíamos permanentemente en el cenit del averno. La Tierra había dejado de girar y a través del agujero en el cielo colgaba por encima de nosotros la negra estrella que nunca destellaba. De vez en cuando nos daban ataques de risa, una risa loca, de batracio, que hacía temblar a nuestros vecinos. De vez en cuando cantábamos, delirantes, desafinados, en puro trémolo. Estábamos encerrados durante la larga y oscura noche del alma, período de tiempo inconmensurable que empezaba y acababa al modo de un eclipse. Girábamos en torno a nuestros propios yoes como satélites fantasmas. Estábamos ebrios con nuestra propia imagen, que veíamos cuando nos mirábamos a los ojos. Entonces, ¿cómo mirábamos a los demás? Como el animal mira a la planta, como las estrellas miran al animal. O como dios miraría la hombre, si el demonio le hubiera dado alas. Y, a pesar de todo, en la fija y estrecha intimidad de una noche sin fin, ella estaba radiante, alborozada. Tenía dos cañones, como una escopeta, era un toro hembra con una antorcha de acetileno en la matriz. Cuando estaba en celo, se concentraba en el gran cosmocrator, los ojos se le quedaban en blanco, los labios llenos de saliva. En el ciego agujero del sexo, valsaba como un ratón amaestrado, con las mandíbulas desencajadas como las de una serpiente, con la piel erizada de plumas armadas de púas. Tenía la lascivia insaciable de un unicornio, el prurito que provocó la decadencia de los egipcios. ¿Qué era la vida en la tierra sólida para nosotros que estábamos decapitados y unidos para siempre por los genitales? La vida era un joder perpetuo y negro en torno a un poste fijo de insomnio. La vida era escorpión en conjunción con Marte, en conjunción con Mercurio, en conjunción con Venus, en conjunción con Saturno, en conjunción con Plutón, en conjunción con Urano, en conjunción con el mercurio, el láudano, el radio, el bismuto. (…) La razón por la que es difícil contarlo es porque recuerdo demasiado. Recuerdo todo, pero como un muñeco sentado en las rodillas de un ventrílocuo. Me parece que durante el largo e ininterrumpido solsticio conyugal estuve sentado en su regazo y recité el discurso que ella me había enseñado. Me parece que debió ordenar al fontanero jefe de Dios que mantuviera brillando la negra estrella a través del agujero en el techo, debió de mandarle que derramase una noche perpetua. ¿Imaginé simplemente que ella hablaba sin cesar, o es que me había convertido en un muñeco tan maravillosamente amaestrado, que interpretaba el pensamiento antes de que llegara a los labios? Tenía el don de la transformación, era casi tan rápida y sutil como el propio diablo. Después de la de la pantera y la del jaguar, la transformación que mejor se le daba era la de ave: la de garza salvaje, la de ibis, la de flamenco, la de cisne en celo. Tenía una forma de bajar en picado de repente, como si hubiera avistado un cadáver maduro, lanzándose derecho a las entrañas, arrojándose inmediatamente sobre los bocados preferidos –el corazón, el hígado o los ovarios- y remontando el vuelo de nuevo en un abrir y cerrar de ojos. Si alguien la descubría, se quedaba quieta como una piedra n la base de un árbol, con los ojos no del todo cerrados, pero inmóviles, con esa mirada fija de basilisco. Si la aguijoneaban un poco se convertía en una rosa, una rosa intensamente negra con los pétalos más sedosos y de una fragancia irresistible. ¡Qué apacible nuestra vida de paloma y buitre en la oscuridad! Exceptuando el alucinante agujero en el techo, una vida en el útero casi perfecta. Pero allí estaba el agujero –como una fisura en la vejiga- y no había orina que pudiera pasar con una sonrisa. Mear larga y libremente, sí, pero ¿cómo olvidar la grieta en el campanario, el silencio no natural, la inminencia, el terror, la fatalidad del "otro" mundo? Comer hasta hartarse, sí y mañana otro hartazgo, y mañana y mañana, y mañana… pero al final ¿qué? ¿Al final? ¿Qué era el final? ¿Un cambio de ventrílocuo, un cambio de regazo, un desplazamiento del eje, otra grieta en la bóveda… qué? ¿Qué?

Algunos Fragmentos de Henry Miller (2)


"Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras -un sueño apasionado, envuelto y atado een imágenes- entonces... tómenlo ó déjenlo... ¡pero no me molesten!""Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón.¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.¡Su inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Sus cumplidos me humillan! ¡Su té me envenena! No debo nada a nadie. Sólo sería responsable ante Dios... ¡Si existiera!


*

"Hay conchas que ríen y conchas que hablan; hay conchas locas, histéricas, en forma de ocarinas y conchas lujuriantes, sismográficas, que registran la subida y la bajada de la savia; hay conchas caníbales que se abren de par en par como las mandíbulas de una ballena y te tragan vivo; hay también conchas masoquistas que se cierran como las ostras, con una perla o dos dentro; hay conchas ditirámbicas que se ponen a bailar en cuanto se acerca el pene y se empapan de éxtasis; hay conchas puercoespines que sueltan sus púas y agitan banderitas en Navidad; hay conchas telegráficas que practican el código Morse y dejan la mente llena de puntos y rayas; hay conchas políticas que están saturadas de ideología y que niegan hasta la menopausia; hay conchas vegetativas que no dan respuesta, a no ser que las extirpes de raíz; hay conchas adventistas que huelen como los adventistas del Séptimo Día y están llenos de abalorios, gusanos, conchas de almeja, excrementos de oveja y de vez en cuando migas de pan; hay conchas mamíferas que están forradas con piel de nutria e hibernan durante el largo invierno; hay conchas navegantes equipadas como yates, buenas para solitarios y epilépticos; hay conchas glaciales en los que puedes dejar caer estrellas fugaces sin causar el menor temblor; hay conchas diversas que se resisten a cualquier clasificación y descripción, con las que te tropiezas una vez en la vida y que te dejan mustio y marcado; hay conchas hechas de pura alegría que no tienen nombre ni antecedente y estas son las mejores de todos, pero ¿a dónde han ido a parar?"

Algunos Fragmentos de Henry Miller (1)


Por la noche cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. Te voy a enviar a casa con tu Sylvester con dolor en el vientre y una matriz vuelta del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más ancha las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...

*
Vivo en la Villa Borghese. No hay ni pizca de suciedad en ningún lado, ni una silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y estamos muertos.Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos, ni siquiera así se le pasó el picor. ¿Cómo puede uno pescarse piojos en un lugar tan bello como éste?. Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente Boris y yo, si no hubiese sido por los piojos.Boris acaba de ofrecerme un resumen de sus opiniones. Es un profeta del tiempo. Dice que continuará el mal tiempo. Habrá más calamidades, más muertes, más desesperación. Ni el menor indicio de cambio por ningún lado. El cáncer del tiempo nos está devorando. Nuestros héroes se han matado o están matándose. Así que el héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad. Debemos marcar el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No hay escapatoria. El tiempo no va a cambiar.Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me mandaron aquí por una razón que todavía no he podido desentrañar.No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios.Entonces, ¿éste?. Éste no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, es un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al Hombre, al Destino, al Tiempo, al Amor, a la Belleza... a lo que les parezca. Cantaré para ustedes, desentonando un poco tal vez, pero cantaré. Cantaré mientras la palman, bailaré sobre su inmundo cadáver.Para cantar primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y algunos conocimientos de música. No es necesario tener un acordeón, ni una guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando.

*

martes, 8 de mayo de 2007

Perséfona.


EL CORO DE LOS NIÑOS

Habla. Perséfona, cuenta lo que los inviernos ocultan.

Silencio en la orquesta.

EL CORO DE LAS NINFAS

¿Qué secreto sube contigo, del fondo
de los entreabiertos abismos?

Silencio.

LOS COROS MEZCLADOS

Di, ¿qué has visto en los Infiernos?

PERSÉFONA

Madre, tu Perséfona se ha rendido a tu voz.
Tu túnica de duelo, que ensombreció el invierno,
ha recuperado sus flores y su esplendor
perdido. Y vosotras, Ninfas, hermanas mías,
vuestro asiduo coro huella un césped nuevo
bajo el boscaje verde. ¡Oh mi esposo terrestre,
labrador Triptolemo! Demofonte, la semilla
que siembras ya germina, prospera y ríe en
mieses fecundas. .. No detendrás el curso de las
estaciones. La noche sucede al día y el invierno
al otoño. Soy tuya. Tómame. Soy tu Perséfona,
pero también la esposa del oscuro Plutón.
A pesar del amor y del corazón desgarrado,
nunca tu fuerte abrazo impedirá mi fuga, para
responder al destino que me llama. Iré hacia el
mundo sombrío donde sé que se sufre.
¿Piensas que un corazón ebrio de amor, puede
inclinarse impunemente sobre el abismo
del doloroso infierno? Yo he visto lo que se
esconde y se rehusa al día y no puedo olvidarte,
verdad desoladora. Aquí está Mercurio,
me llevará rendida. No necesito una orden;
voy de mi propia voluntad donde más
que la ley mi amor me lleva y quiero paso a
paso y poco a poco descender al fondo de la
indigencia humana.

Perséfona ha tomado de manos de Mercurio la antorcha encendida. Guiada y precedida por Mercurio, desciende lenta y solemnemente hacia la puerta sepulcral, que ante ella se abre. Las Ninfas rodean a Démeter y a Triptolemo. El coro de los niños y Eumolpo quedan en el flanco de la cuesta.

EUMOLPO

Hacia la sombra subterránea te encaminas
a pasos lentos, portadora de
la antorcha y reina de los vastos países
lánguidos. Tu destino es llevar a
las sombras un poco de la claridad
del día, una tregua a sus males innumerables,
a su miseria un poco de
amor. Si la primavera ha de renacer,
la semilla debe resignarse a morir
bajo tierra, para reaparecer mañana
en mieses de oro.

A. Gidé.

jueves, 3 de mayo de 2007

El sueño de hierro


(...)por supuesto, no había podido evitar ver los distintos tipos de mutantes que pululaban en todos los recovecos y rincones de Gormond, y el caudal genético de Pormi aparentemente no había degenerado menos que el de la capital borgraviana. La piel de la chusma que atestaba las calles de Gormond era una absurda combinación de mutaciones mestizadas. Los pieles azules, los hombres lagartos, los arlequines y los caras de sangre eran lo de menos; en todo caso, de esas criaturas podía decirse que se mantenían fíeles a su propia especie. Pero había toda clase de mezclas: las escamas de un hombre lagarto parecían teñidas de azul o púrpura en vez de verde; un piel azul podía tener motas de arlequín; y en la cara averrugada de un hombre sapo alcanzaba a verse un leve matiz de rojo.

En general, las mutaciones más groseras eran también las más definidas, aunque sólo fuese porque casi ningún feto sobrevivía a dos catástrofes genéticas de ese tipo. Muchos de los tenderos de Pormi eran enanos de diferentes clases -jorobados, de ásperos cabellos oscuros, cabeza de huevo, y mutaciones secundarías de la piel- e incapaces de sobrellevar trabajos fatigosos. En una localidad pequeña como ésta, los mutantes más extraños se destacaban menos que en las llamadas metrópolis borgravianas. Aun así, mientras Feric se abría paso a codazos entre las turbas malolientes, vio a tres cabezas de huevo (los desnudos cráneos quitinosos tenían un brillo rojizo a la luz tibia del sol) y chocó contra un cara de loro. La criatura se volvió bruscamente, y durante un momento abrió y cerró indignada el gran pico óseo, hasta que advirtió ante quién se encontraba.

Enseguida, por supuesto, el cara de loro bajó la mirada lacrimosa, dejó de mover los dientes obscenamente mutados, y murmuró con humildad:
-Perdóneme, hombre verdadero.

(El sueño de hierro, Norman Spinrad).

lunes, 2 de abril de 2007

El ángel de la Historia.


Tengo las alas prontas para alzarme,

Con gusto vuelvo atrás,

Porque de seguir siendo tiempo vivo,

Tendría poca suerte
.


GERHARD SCHOLEM: Gruss vom Angelus

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

Li Zei-Tian Rui (El Jade Celeste)

Dice el Huang di shu: “Al actuar la forma, no surge otra forma, sino una sombra; al actuar el sonido, no surge otro sonido, sino un eco; al actuar el vacío, no surge el vacío, sino el ser.” La forma tiene necesariamente un final. ¿Tienen un final el cielo y la tierra? Igual que nosotros, todo tiene un final. ¿Un final definitivo? No lo sabemos. ¿El dao tiene un final? El dao por su esencia no tiene principio. ¿Dejará de existir? El dao por su esencia no tiene fin. Lo que tiene vida, retorna a la no-vida; lo que tiene forma retorna al estado sin forma. Pero esa no-vida no es la no vida esencial, ni ese estado sin forma es la no-forma esencial. Lo vivo, por ley, debe necesariamente tener un fin; lo que tiene un fin no puede dejar de tenerlo, al igual que lo que nace no puede dejar de nacer. De modo que caen en gran extravío quienes aspiran a perpetuar su vida e impedir su definitiva extinción.
El espíritu pertenece al cielo (tiene naturaleza celestial); huesos y carne (el cuerpo) pertenecen a la tierra (tienen naturaleza terrenal). Lo que pertenece al cielo es limpio y fluido, lo que pertenece a la tierra, sucio y compacto. Cuando el espíritu abandona la forma (el cuerpo), cada uno regresa a su ser propio. Por eso se los llama gui*. Gui, es decir, retornados, porque han retornado a su verdadera morada (a su origen). Dice el Emperador Amarillo: El espíritu entra en su morada, el cuerpo retorna a su raíz. ¿Qué puede ya quedar de mí?

*El ideograma gui (que las traducciones occidentales vierten como “espíritus”, “demonios”, “fantasmas”) designa los espíritus de los difuntos. En Lie Zi (China, siglos V y IV a.C), El libro de la perfecta vacuidad (Tian Rui: el jade celeste, 6), Barcelona, Editorial Kairos, 2002.

Lie Zi. Del arte de la magia.


Lao Chen zi fue a aprender el arte de la magia (huan) con el maestro Yin Wen(1). Pasaron tres años sin que éste le enseñara nada. Lao Chen zi le preguntó si acaso había cometido alguna falta, y cuando pidió permiso para retirarse, el maestro Yin Wen le saludó y le invitó a entrar en su aposento. Ordenó a los demás que se retiraran y le dijo: "Cuando hace ya tiempo Lao zi marchó hacia el oeste, me resumió su doctrina en estas palabras: 'El qi de los seres vivientes, las formas de los cuerpos, no son más que huan (ilusiones).'(2)."El comenzar por obra del principio transformador, el transformarse bajo el influjo del yin y en yang, es lo que llamamos nacer, es lo que llamamos morir. Agotado el destino, llegar al cambio, a la mutación de la forma, es lo que llamamos transformación, es lo que llamamos ilusión. Misteriosa es la habilidad de lo que da forma a los seres materiales, (3) profunda su eficacia, de ahí que dificilmente pueda agotarse y tener un final. La habilidad de lo corpóreo, en cambio, es manifiesta y su eficacia superficial; por eso surge y desaparece. Sólo cuando comprendas que ilusión y transformación son lo mismo que vida y muerte, podrás aprender el arte de la magia. Tú y yo somos ilusión. ¿Qué necesidad hay enfonces de aprendizaje?".Lao Chen zi volvió a su casa y puso en práctica las palabras del maestro Yin Wen. Se concentró en la meditación durante tres meses y llegó a ser capaz de situarse por encima de la vida y de la muerte, de alterar el curso de las cuatro estaciones, de provocar tormentas en invierno y heladas en verano, de hacer que los animales terrestres volaran y las aves caminaran. A lo largo de la vida jamás hizo demostración de su poder: por eso pasó desapercibido para los hombres de su tiempo.Dijo el maestro Lie zi: "El dao de un buen mago permanece oculto; en su quehacer cotidiano es semejante a los demás hombres. La virtud de los 'cinco emperadores' y los méritos de los 'tres reyes' (4) no se debieron forzosamente a su inteligencia o valor. Puede que procedieran de transformaciones mágicas. ¿Quién puede saberlo?".

______________

1.Yin Wen no se refiere aquí al filósofo taoísta Yin Wen de la época Zhan Guo, sino a Guan Yin.

2. El ideograma Huan significa tanto ilusión como magia.

3. En algunos textos la expresión zao wu zhe (lo que produce los seres) aparece como zao hua zhe(lo que produce las transformaciones).

4. Sobre los "cinco emperadores", los "tres reyes" (san wang) son los tres fundadores respectivos de las tres primeras dinastías chinas, es decir: Yu de Xia, Tang de Yin y Wu de Zhou.En Lie Zi, El libro de la perfecta vacuidad, Zhou Mu Wang: El rey Mu de Zhou, Barcelona, Kairós, 2002.

domingo, 1 de abril de 2007

Un Hemisferio en una cabellera-Baudelaire.


UN HEMISFERIO EN UNA CABELLERA

Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire.

¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.

Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana.

En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor.

En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes.

En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la no-che de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco.

Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.
Baudelaire.

sábado, 31 de marzo de 2007

Fragmentos de Alejandra


"Otra vez el amor. No debatirse mas, hacerse una con la que renunció desde siempre. Lo que tú quieres no tiene nombre. Lo que no tiene nombre no existe." Diarios (10 de julio de 1962) "Alguien muere de sed y no bebe porque no le viene la idea de unir el acto de beber al sentimiento de la sed." Diarios (31 de julio de 1962) "Suicidarse es poseer aquella máxima lucidez que permite reconocer que lo peor está sucediendo ahora, aqui. Los rostros en la calle. Nadie quiere ser paisaje." Diarios (18 de marzo de 1963) "Cubrió su rostro lo que más amo: un silencio que escondía palabras fatales, palabras presentidas, no formuladas, pero que están presentes como sombras amigas. Rostro suyo doliéndome con hermosura. Yo estaba enferma y me encendía hasta el delirio la posibilidad de morir haciendo el amor. La fiebre hizo de mi una muy feliz náufraga: me proyectó a un lugar que hasta esa noche había sido el imposible emblema de mi esperanza." Diarios (14 de abril de 1963)
Hablar yo ya no puedo. Esta condena a un único alimento mágico." Diarios (3 de agosto de 1962) "Se cerró como un animal atemorizado. ¿las rejas dentro de mis ojos o las rejas frente a mis ojos? Ahora comprendo: es un espacio de necesidades que no colmará nadie, nunca." Diarios (1 de octubre de 1962)

1 de Noviembre
Falta mi vida, falto a mi vida, me fui con ese rostro que no encuentro, que no recuerdo.
18 de diciembre
Noche crucial. Noche en su noche. Mi noche. Mi importancia. Mí misma. La asfixiada ama la ausencia del aire. Memorias de una náufraga. Sueños de una náufraga. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas de la orilla.
21 de diciembre
Anoche tomé agua hasta las tres de la madrugada. Estaba un poco ebria y lloraba. Me pedía agua a mí como si yo fuera mi madre. Yo me daba de beber con asco.
23 de diciembre
El bosque estaba oscuro. Por eso las hojas suspendidas de las ramas amenazaban con un color negro, no verde. "Es mentira todo", pensé, "hasta lo que me decían del color de las hojas". Tenía tanto miedo que no sabía si avanzaba o retrocedía.
24 de diciembre
Desperté viéndome como un cuerpo sin piel, una llagada.
31 de diciembre
Cuando entré en mi cuarto tuve miedo porque la luz ya estaba prendida y mi mano seguía insistiendo hasta que dije: Ya está prendida. Me saqué los pantalones y subí a la silla para mirar cómo soy con el suéter y el slip; vi mi cuerpo adolescente; después bajé y me acerqué nuevamente al espejo: Tengo miedo, dije. Revisé mis rasgos y me aburrí. Tenía hambre y ganas de romper algo. Me dirigí a la mesa y quise escribir un poema pero temí aumentar el desorden de los libros y papeles. Me mordía los labios y no sabía qué hacer con las manos. Me asustaba saberme andando por la piecita desordenada, con la boca devorándose y la memoria petrificada.
3 de Enero
Escríbame, dijo, escríbame de usted. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte.
5 de enero
El horror de habitarme, de ser- qué extraño- mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.
7 de Enero
Todo lo que le dije lo arrojaba por inservible. Mi amor en harapos volaba como un paquete absurdo y nauseabundo.
9 de Enero
Odio mi cara pues la miro a través de sus ojos. Esta cara no supo fascinarlo.Amo. ¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?
27 de Febrero
Imagino situaciones horribles para obligarme a actuar. Así la visión de los clochards para impulsarme a trabajar frenéticamente en la oficina sin pensar en las pocas probabilidades que tengo para llegar a ese estado pues en cualquier momento puedo volver a Buenos Aires- a mi hogar burgués. Lo mismo el viernes pasado cuando vi la obra de Brecht y me asusté mucho como si mi caída en la miseria fuera inminente.
22 de julio
Pequeños suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te descubrieron igual. Como si nada.
7 de septiembre. St. Tropez
Esta voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letras quede sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por ser comprendida.
28 de Septiembre
Escribir un solo libro en prosa en vez de poemas o fragmentos. Un libro o una morada en donde guarecerme.
2 de enero
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres.
2 de Febrero
En suma, se trata de un problema musical o de un temblor en ese lugar al que se refieren los demás cuando dice "alma".

15 de octubre
La soledad de cada uno. No ser objeto de las miradas. Mirar en vez de ser mirada. Usar los ojos. Límites. No escribir, no preocuparse por escribir. No jugar a ser Flaubert. S. comprende. La que no comprende soy yo.
19 de octubre
Artaud. Deseos de escribir una página sobre su sufrimiento. Su tensión física; sus conflictos con el pensamiento, las palabras. Pero sin retórica, por favor, sin retórica. Lo que me asusta es mi semejanza con A. Quiero decir: la semejanza de nuestras heridas.
18 de abril

No escribo más este diario de una manera continuada. Tengo miedo. Todo en mí se desmorona. No quiero luchar, no tengo contra quién luchar. Todo esto es tan viejo, tan cansado. Ojalá pudiera no mentir nunca.
29 de Mayo
Sin saber cómo ni cuando, he aquí que me analizo. Esa necesidad de abrirse y ver. Presentar con palabras. Las palabras como conductoras, como bisturíes. Tan sólo con las palabras. ¿Es esto posible? Usar el lenguaje para que diga lo que impide vivir. Conferir a las palabras la función principal. Ellas abren, ellas presentan. Lo que no diga será examinado. El silencio es la piel, el silencio cubre y cobija la enfermedad. palabras filosas (pero no son palabras sino frases y tampoco frases sino discursos).Imposibilidad de fraguar símbolos. De allí la imposibilidad de escribir obras de ficción.
18 de enero

MUERTE de papá

30 de abril
Este no saber dialogar, esta imposibilidad de acceder a los otros, sean personas vivas, sean autores. Il m'a fallu appendre mot par mot la vie. Esta imposibilidad de ver a los demás como seres humanos (nunca miro a los ojos de nadie o si lo hago es para buscar aprobación).Heme aquí llegada a los 30 años y nada sé aún de la existencia. Lo infantil tiende a morir ahora pero no por ello entro en la adultez definitiva. El miedo es demasiado fuerte sin duda.Renunciar a encontrar una madre. La idea ya no me parece tan imposible. Tampoco renunciar a ser un ser excepcional (aspiración que me hastía). Pero aceptar ser una mujer de 30 años... Me miro en el espejo y parezco una adolescente. Muchas penas me serían ahorradas si aceptara la verdad.

jueves, 29 de marzo de 2007

Nin

"Un paciente me da 30 dólares, que daré a Henry para que pague el alquiler, y un libro, Moll Flanders , de Daniel Dafoe, con una dedicatoria: “Prácticamente la primera novela en inglés, para la primera y más hermosa mujer del mundo, de uno que ella rescató de los muertos.”Es curioso, en la página del título dice: “Moll Flanders … fue puta durante doce años, se casó cinco veces (una vez se prostituyó a su propio hermano), ladrona durante doce años, ocho años reclusa como traidora en Virginia, terminó por amasar una fortuna y murió arrepentida”.Me gusta todo menos el final."(Diarios. Anaïs Nin)

"Cuando la mujer neurótica se cura, se convierte en mujer. Cuando el hombre neurótico se cura se convierte en artista.”(Diarios. Anaïs Nin. (cita a Otto Rank)

Una cita de Eco


"[Federico II] quiso comprobar qué lengua e idioma tendrían los niños al llegar a la adolescencia si no habían podido hablar jamás con nadie. Y para ello dio órdenes a las nodrizas y ayas de que dieran leche a los niños … pero con la prohibición de hablarles. Quería en realidad saber si hablarían la lengua hebrea, que fue la primera, o bien la griega, o la latina, o la lengua árabe; o si acabarían hablando la lengua de sus propios padres, de quienes habían nacido. Pero se afanó en vano, porque los niños o infantes morían todos."


(Cronaca n. 1664. Salimbene de Parma)(cita de La búsqueda de la lengua perfecta. Umberto Eco)

Vladimir Nabovok-El duende de madera


El duende de la madera (fragmento)

" Sus ojos brillaron como hojas húmedas; tenía los brazos cruzados y, a la trémula luz de la vela consumida, unas pálidas hebras peinadas hacia la izquierda relumbraron de un modo inquietante. -Sé que también sufres-fulguró nuevamente su voz-, pero tu sufrimiento, comparado con el mío, mi tempestuoso, turbio sufrimiento, es sólo la respiración pausada del que duerme. Piénsalo: no queda nadie de nuestra tribu en Rus. Algunos nos alejamos como jirones de niebla, otros se dispersaron por el mundo. Nuestros ríos son melancolía, ninguna mano intranquila esparce los rayos de la luna. Quietas están las huérfanas campánulas que por azar permanecen intactas, el gusli de un deslavado azul que alguna vez mi rival, el Duende de los Campos, empleó en sus canciones. Bañado en lágrimas, el tosco y afable espíritu doméstico ha abandonado tu hogar en deshonra, humillado, y se han marchitado los bosques, su patética luz, su mágica sombra. "

miércoles, 28 de marzo de 2007

Artaud


Dice Artaud:

¿Qué se entiende por Auténtico Alienado? Es un Hombre que prefiere volverse loco antes que traicionar una idea superior del honor humano. En el alienado hay un genio incomprendido que cobija en la mente una idea que produce pavor, y que sólo puede encontrar en el delirio un escape a las opresiones que le prepara la vida. Si fueron capaces de matar a mi amigo con esa sed imposible que es el desconocimiento opacado por la imbecilidad (cosa que denuncia a cualquier negligente), cuidado, el mundo les pertenece. El corto camino de la mediocridad siempre prefigura esa clara intención. El hombre está solo. La soledad es como una gran noche que traga todo. Ya sabemos que lo oscuro se lleva hasta las sombras y que sólo podemos hallarlas en los últimos silencios. Artaud, el pobre Artaud, el loco Artaud, ya no tiene la costumbre de la angustia; ya la tierra tapó toda tristeza y su dolor es otro de los olvidos. El poeta puede soñar lo que no sabe y ganar un espacio sin memoria. Soledad y nada; entrega y decisión; humillación y angustia. Antonin Artaud ha llegado al infierno y el río del olvido no existe (o sí). Beber, olvidar y despertar en el infierno, en la orilla de un río que al beber olvidas todo, es sentencia. El vacío único de bucear en todo y al límite; siempre; en dirección a la nada.Dicen que en febrero de 1948 se le diagnosticó cáncer de recto terminal. Dicen también que el exceso de electroshock, además de ocasionarle la rotura de una vértebra y la caída de varios dientes, lo mató. Acusa el diccionario a propósito del término electroshock (electrochoque) lo siguiente: "Terapéutica psiquiátrica consistente en el paso por el cerebro de una descarga eléctrica (en las sienes del paciente) durante unas décimas de segundo con la pérdida de conciencia. Aunque de eficacia discutida, se usa en el tratamiento de cierto tipo de psicosis." Me sorprendió encontrar sobre esta definición, la palabra electrocutar: "Muerte debida la paso de una descarga eléctrica". Lo que mata sería la dosis. Tratemos de ordenar desde su cabeza, cómo esa degradación le fue ganando la carne hasta pudrirla.Dice Artaud: En todo psiquiatra viviente hay un sórdido y repugnante atavismo que le hace ver en cada artista, en cada genio, a un enemigo.. ... Los asilos de alienados son refugios de magia negra deliberados y conscientes y el tema no es sólo que los médicos promuevan la magia por sus métodos terapéuticos híbridos y disruptivos sino que la practican. Si no hubieran aparecido los médicos, no hubieran existido los enfermos...

Antonin Artaud comienza por el género y continúa con la especie, el electroshock:... y que en ese instante le permite no sólo no conocer sino terrible y desesperadamente desconocerlo que fue, cuando él era él, qué, ley, yo, rey, tú, zas, y eso. Pasé por eso y no lo voy a olvidar... pero veamos, los electroshocks jamás fueron una experiencia y agonizar en el electroshock es hacer pedazos una experiencia succionada por embriones del no-yo y que el hombre no volverá a encontrar...Siempre habla de pérdida y nunca de recuperación de cualquier algo. Sigue: La medicina pervertida miente cada vez que muestra a un enfermo curado por las introversiones eléctricas de su método, yo sólo he visto a los aterrorizados del sistema, imposibilitados de reencontrar su yo. El que ha sido sometido al electroshock, no sale más de sus tinieblas y la vida disminuyó un grado...crear la muerte de esa manera artificial como lo hace la medicina actual es impulsar un reflujo de la nada que jamás fue provechoso para nadie. ¿Pero quién garantiza que los alienados de este mundo pueden ser curados por los auténticos vivientes?

Grave e hiperlúcido; el disminuido que no reduce un grado de genio y testifica con sus vísceras una realidad tan ineludible como inexplicable. Cada aplicación -dice Artaud- me sumió en un terror que duraba cada vez varias horas. Y no sin desesperación veía acercarse cada nueva aplicación pues sabía que perdería la conciencia una vez más y que durante una semana entera me vería además ahogándome en mí sin llegar a reconocerme sabiendo perfectamente que yo estaba en alguna parte pero Dios sabe donde y como si estuviese muerto. Termina —por ahora— con una sentencia de las más violentas que he leído y que paradójicamente está marcada por una pasividad extrema: Tengo que levantar una protesta por haber hallado en el electroshock a muertos que no hubiese querido ver. Sólo pide el derecho a disponer de su angustia, la angustia que hace a los locos, a los suicidas, a los condenados; la angustia que la medicina desconoce y que el doctor no entiende y que arranca la vida... Mi cuerpo y yo no queremos que nadie disponga de él.Y agrega: no existe sismógrafo humano que permita a quién me mire, llegar a una evaluación de mi sufrimiento más exacta que aquella fulminante de mi espíritu. Toda la incierta ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el único juez de lo que hay en mí. Es él quién esclarece (bien digo esclarece) anticipadamente su crimen. En el hiperlúcido trabajo sobre "Van Gogh, el suicidado por la sociedad", encontré la analogía por estudio y por sensaciones orgánicas con su vida y su muerte: La lucidez de Van Gogh, deja a la psiquiatría reducida a un tugurio de gorilas, obcecados y perseguidos, que sólo tienen como recurso para atenuar los más terribles estados de angustia y opresión humana, una ridícula terminología. Y recuerdo la sentencia de Porfirio: Lo semejante reconoce a lo semejante. El médico siempre tiene razón contra un encarcelado, porque le basta afirmar, y el enfermo siempre está en el error porque en tales casos aún sus afirmaciones de hechos entran en la categoría de un delirio catalogado, cualquiera sea la lucidez que emplee en expresarlos le dice Artaud al excelentísimo doctor Latrémolière, director de un asilo para alienados.

Aldo Pellegrini explica que el rechazo de Artaud al psicoanálisis tiene un fundamento ético y Antonin aclara: Rechazaré toda tentativa de encerrar mi conciencia en preceptos y fórmulas. No conozco testimonio más claro que el que Artaud propone y no ha sucedido que un denigrado (físico y mentalmente) exponga y proponga con excelencia su mal y su solución.

Soy aquel que ha sentido mejor el desconocimiento estupefaciente de su lengua en sus relaciones con el pensamiento. Soy aquel que mejor ha localizado el punto de sus más íntimos, de sus más insospechables deslizamientos. Me pierdo en mi pensamiento verdaderamente, tal como se sueña, tal como se entra súbitamente en el pensamiento. Soy aquel que conoce los recovecos de la pérdida.

En toda la literatura de Artaud hay claves —ciertas veces claras y ciertas no— de su terrible nacimiento, vida y hasta adelantarse a su muerte. La angustia metafísica de Artaud multiplica el problema que es la vida. Artaud, como dice Pellegrini "rechaza cualquier tipo de conformismo, cualquier pretexto de alivio, cualquier engaño usado como justificativo para poder vivir".

El hombre civilizado es un monstruo que ha desarrollado hasta el absurdo esa facultad que tenemos de derivar los pensamientos de nuestros actos, en vez de identificar nuestros actos con nuestros pensamientos. La ficha del psiquiátrico decía "este hombre se dice poeta". JA JA JA JA JA JA y JA. Allí donde la inteligencia exige un límite, vemos —no sin asombro— que la imbecilidad NO. El Psiquiatra estudia...El poeta siente.. El poeta, estudiando algunos años, puede ser la piel del psiquiatra. El psiquiatra, aún viviendo algunas vidas, podrá jamás ser la piel del poeta. En el pecho del poeta se refleja —como en ningún otro— las torsiones del corazón y el sentido de una cosa. El verbo en estado puro. El pecho de un poeta es un volcán que, cuando hace erupción, sepulta todo lo que quiere con decisión y calor únicos. El alma también se consume con ardor... pero se rehace, siempre; porque como dice Antonin la nada es cosa de poetas.

martes, 27 de marzo de 2007

No marches gentil a esa buena noche.
Que arda la edad cuando el día se cierra.
Rebélate, rebélate contra la luz que se muere.

7 cartas a Nora. james Joyce.


JAMES JOYCE
7 CARTAS A NORA

2 de diciembre de 190944 Fontenoy Street, Dublín Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.
Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Si, querida, "mi hermosa flor silvestre de los setos" es un lindo nombre! ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia! Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta a una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto. Esto me permite estallar en lágrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi pija mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos.
¡Eres mía, querida, eres mía! Te amo. Todo lo que escribí arriba es sólo un momento o dos de brutal locura! La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi pija está todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal embestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.
Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mi puta, mi amante, todo lo que quieras (¡mi pequeña pajera amante! ¡mi putita folladora!) eres siempre mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia.
de diciembre de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín.
¡Noretta mía! Esta tarde recibí la conmovedora carta en la que me cuentas que andabas sin ropa interior. El día veinticinco no conseguí las doscientas coronas, sino sólo cincuenta, y otras cincuenta el día primero. Esto es todo en lo que al dinero se refiere. Te envío un pequeño billete de banco y espero que al menos puedas comprarte un lindo par de bragas, y te mandaré más cuando me paguen de nuevo. Me gustaría que usaras bragas con tres o cuatro adornos, uno sobre el otro, desde las rodillas hasta los muslos, con grandes lazos escarlata, es decir, no bragas de colegiala con un pobre ribete de lazo angosto, apretado alrededor de las piernas y tan delgado que se ve la piel entre ellos, sino bragas de mujer (o, si prefieres la palabra) de señora, con los bajos completamente sueltos y perneras anchas, llenos lazos y cintas, y con abundante perfume de modo que las enseñes, ya sea cuando alces la ropa rápidamente o cuando te abrace bellamente, lista para ser amada, pueda ver solamente la ondulación de una masa de telas y así cuando me recueste encima de ti para abrirlos y darte un beso ardiente de deseo en tu indecente trasero desnudo, pueda oler el perfume de tus bragas tanto como el caliente olor de tu sexo y el pesado aroma de tu trasero.
Te habrán impresionado las cosas sucias que te escribo. Quizás pienses que mi amor es una cosa sucia. Lo es, querida, en algunos momentos. Te sueño a veces en posiciones obscenas. Imagino cosas muy sucias, que no escribiré hasta que vea qué es lo que tú me escribes. Los más insignificantes detalles me producen una gran erección. Un movimiento lascivo de tu boca, una manchita color castaño en la parte de atrás de tus bragas, una palabra obscena pronunciada en un murmullo de tus labios húmedos, un ruido sin recato, repentino, de tu trasero y entonces asciende un feo olor por tus espaldas. En algunos momentos me siento loco, con ganas de hacerlo de alguna forma sucia, sentir tus lujuriosos labios ardientes, chupándome, follar entre tus dos senos coronados de rosa, en tu cara y derramarme en tus mejillas ardientes y en tus ojos, conseguir la erección frotándome contra tus nalgas y poseerte sodomíticamente.
¡Basta per stasera!
Espero que te haya llegado mi telegrama y lo hayas comprendido.
Adiós, querida mía a quien trato de degradar y pervertir.
¿Cómo sobre esta tierra de Dios es posible que ames una cosa como yo?

final de estación



FINAL DE ESTACIÓN
La pálida muerte del verano se consume en el aire, errantes hojas, el andén se hundió y nadie vuelve a esas piedras que ya nadie comprende, sin viajeros, sin viento, mientras alguien espera que algo responda a la ansiedad de estar vivo. Una visión: hombres semidesnudos van con la larga red tendida hacia la costa, hacia el griterío de sus mujeres. Ellas esperan su tesoro: escamas brillantes, coletazos, dones oceánicos, desesperadas bocas de la profundidad que muerden aire, adioses. ¡Pero es tan bella el agua dorada sobre el corazón! Todas las nubes dispuestas para la travesía en los ritos del sol, más allá de las lágrimas.¿Y qué esperas recoger de cada escama,de cada brisa de esas bocas mórbidas donde se cumplen los dones terribles de la tierra? Algo responde siempre al ala que interroga,a quien se inclina ante el graznido de un ataúd. Todas las cosas se entreabren un instante, te desgarran con dientes amados, en un continente de amnesia, de promesas en los paraísos de la catástrofe.

Incesto-Anais Nin


Incesto por Anais Nin


23 de junio de 1933Hablábamos sobre nuestras aficiones diabólicas. Le dije que me gustaba ir con Henry y Eduardo al mismo cuarto de hotel (¡no con los dos al mismo tiempo!) ¿y por qué?, le pregunté. Esa sencilla confesión le reveló todo un mundo.Yo también lo he hecho . Mi confesión repercutía en él, revelaba secretos. Un pacto secreto, irónico, de semejanza entre los dos. Me despedí de él con un beso filial, pero mis sentimientos no eran los de una hija. Bruscamente inclinó la cabeza y me besó en el cuello.Me alejé por el pasillo hacia mi habitación sin saber que él me miraba. Antes de entrar, me volví, segura de que lo vería. Estaba en un rincón oscuro y no lo vi. Pero él sí me vio darme vuelta.A la mañana siguiente no podía levantarse de la cama. Estaba desesperado. Lo envolví con mi alegría y mi ternura. Por fin deshice sus maletas mientras él hablaba. Y prosiguió con la historia de su vida. Trajeron las comidas a la habitación. Yo estaba en salto de cama de satén. Las horas pasaban velozmente. Yo también hablaba. Conté la historia de los azotes. Cuando describí cómo me distancié para ver la ordinariez de la escena, papá quedó atónito. Nuevamente, el suceso parecía tocar un resorte interior de su propia naturaleza. Por un instante me pareció que no escuchaba, que estaba absorto en el sueño de lo que había descubierto, como suele sucederme a mí. Pero entonces dijo:-Eres la síntesis de todas las mujeres que he amado.Me miraba constantemente.-Cuando eras una niña, tus formas eran tan bellas. Me encantaba fotografiarte.Permanecí todo el día sentada al pie de su cama. Me acariciaba el pie. Entonces preguntó:-¿Crees en los sueños?-Sí.-Tuve uno que me asustó. Soñé que tú me masturbabas con dedos enjoyados y que yo te besaba como un amante. Sentí terror por primera vez en mi vida. Fue después de la visita a Louveciennes.-Yo también soñé contigo.-Mis sentimientos hacia ti no son los de un padre.-Ni los míos los de una hija.-Qué tragedia. ¿Qué haremos? Acabo de conocer a la mujer de mi vida, mi ideal, y resulta que es mi hija! Ni siquiera puedo besarte como quisiera. ¡Estoy enamorado de mi propia hija!-Todo lo que sientes, lo siento yo.Después de cada frase, sobrevenía un largo silencio. Un silencio espeso. Frases tan sencillas. No nos movíamos. Nos mirábamos como en un sueño y yo le respondía con extraña ingenuidad y franqueza.-Cuando te vi en Louveciennes, me sentí hondamente perturbado. ¿Lo observaste? Yo también me sentí perturbada por ti.

-Que vengan Freud y todos los psicólogos. ¿Qué dirían si lo supieran?(...)
“En esta encantadora soledad—oh claro, estabas sola!—en esta enhiesta, insoportable inercia es ella, es él, siempre de a uno, lo que esplende ella, su vaporosa mansedumbre o vestido él, su manera de tajear los sábados, la mucilaginosa telilla de los sábados la pared de los patios rayada por los haces de una luz encendida a deshoraceniciento el terror, ya maculado, untuoso en esas buscas a través de los charcos los chancros repetidos, esos rastreos del pavor por las mesetas del hechizo rápidamente roto esos destrozos recurrentes de un espejo en la cabeza de otro espejo.”

Perlongher.